Conferencia sobre Misión y Evangelización


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Juan 4:1-42

M. Campbell

Este estudio introducirá la significación del agua en la comunidad de fe. Va más allá de las formas y funciones comunes de reunión de gentes de todas las edades y orientaciones étnicas celebrando los muchos dones de Dios que comparten, tales como: pertenencia a la familia de Dios mediante el bautismo, corazones rebosantes de amor y gracia para compartir, el privilegio de servir a otros como Jesús ofreció servir a la mujer junto al pozo y le pidió que ella hiciera lo mismo.

Reunión o actividad introductoria:

Preparación y materiales:

Un folio para cada niño 
Lapiceros, bolígrafos o marcadores

Notas para el director:

Hágase notar que en cada folio está representada una gotita de agua. Dígase a los niños que apunten las personas y los lugares que proporcionan agua para diversión, limpieza y bebida en su entorno. Señálense las distintas maneras de conseguir agua, por ejemplo de un río o un lago, un pozo, una bomba extractora, un grifo, una fuente o una manguera. Hágase referencia al versículo bíblico al final del folio al explicar la invitación de Jesús a venir a su "fiesta del agua".

Presentación del relato

Léase o represéntese la siguiente historia

Un día Jesús estaba de paso por el país de Samaria. Se detuvo cerca de un pozo para descansar. Cuando una mujer vino para sacar agua, Jesús le pidió que le diera de beber. Ella se sorprendió de que se lo pidiera, porque los paisanos de él no se llevaban bien con los de ella. Empezaron a hablar, y pronto ella descubrió quién era él. Estaba maravillada de oírle lo que decía. Jesús dijo: "Cualquiera que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna." Ella le pidió que le diera esa agua. Después ella dejó su cántaro y volvió a la ciudad para decir a los otros que vinieran a ver a Jesús. Vinieron, y muchos más creyeron que él era el Salvador que esperaban. (Juan 4:1-42)

Interpretación del relato

Realiza la siguiente actividad para animar a los niños a hablar sobre el agua.

Vierte agua de una jarra a un vaso a suficiente altura para obtener un buen efecto sonoro. Llena para cada niño un vaso en sus tres cuartas partes. Utiliza el vaso como ayuda visual para ilustrar que sus cuerpos se componen de agua en alrededor del 75%. Aun cuando el cuerpo está sostenido por huesos y músculos, fluyen por él litros de agua vivificante. Para mantenernos sanos, necesitamos beber por lo menos 4 litros de agua para restaurar nuestro cuerpo cada día. Y como en el relato bíblico, a veces necesitamos alguna ayuda de otros para tener el agua que necesitamos.

Preguntas para el debate

  1. Un día Jesús estaba de camino y tuvo sed. ¿A quién le pidió que le diera agua? ¿Qué sabemos de ella?
  2. Jesús dijo a la mujer que él podía dar una clase especial de agua para beber. ¿Qué decía de esa agua?

Explica que Jesús le ofreció llenar su corazón con el amor de Dios, la aceptación y el perdón, y le prometió que esto sería para siempre. Él descartó todas las razones humanas que se oponían al buen entendimiento con el prójimo y cultivó una amistad de aceptar al otro "tal como es", dejando que la gracia de Dios fluya libremente entre unos y otros. Todavía hoy vemos que sucede lo mismo cuando Dios nos reclama como suyos y nos invita a ser miembros activos de su familia mundial.

Jesús ama a todos los niños

Preparación y materiales

Cuatro vasos de vidrio o plástico
 Sustancias que produzcan diversos pigmentos, como té, pieles de cebolla y otros alimentos colorantes, u otros tintes vegetales comestibles 
Una cucharilla o un pincel
Un marcador indeleble negro o de color oscuro
Un jarro de agua

Hágase en cada uno de los vasos el siguiente dibujo. 1) Silueta de una persona en un lado de los 4 vasos. 2) Un corazón en el lado opuesto de los vasos, de manera que quede dentro de la silueta de persona. 3) Una cruz dentro del corazón.

Notas para el director

Hágase un experimento científico para ilustrar que, cualesquiera que sean el lugar en que vivimos y el color de nuestra piel, Dios nos llama a reunirnos, en la amistad y en comunidad, para rendirle culto y servicio como el amor de Dios fluye como agua viva en nosotros y a través de nosotros.

Llénese de agua cada vaso hasta tres cuartas partes. El agua será el símbolo del amor y la aceptación de Dios. Póngase un pigmento diferente en cada vaso, dando una identidad a cada versión de color y señalando sus analogías. Combínense después los pigmentos para hacer nuevos colores. Añádase la cantidad de color suficiente para que se aprecie un cambio, pero sin modificar los dibujos. Anótense los colores combinados para hacer nuevos colores.

Resúmanse los resultados del experimento interpretándolos como ilustración concreta del amor incondicional de Dios a las personas de todas las edades y lugares.

Opcional: Cantar o recitar las palabras de la canción "Jesús ama a los niños".

"Jesus loves the little children, all the children of the world. Though we come from many lands, Jesus holds us in his hands. Jesus loves the little children of the world."

Suministro de agua

Materiales

Un folio para cada niño 
Lapiceros, bolígrafos o marcadores

Notas para el director

Léase el versículo bíblico impreso al final del folio junto al dibujo del vaso. Explíquese que el "agua viva" no se limita a estar en un recipiente. Ni siquiera puede decirse que sea agua viva la que está quieta en un recipiente. Se vierte a un cuenco, una pila o un estanque en el bautismo. Penetra con un abrazo y un acto de benevolencia ocasional o deliberado. La idea es que chorree y fluya, en nosotros y a través de nosotros, como el amor de Dios nos inspira para atraer a la gente a formar comunidad y brindar esperanza y solaz a corazones y mentes cansados y apesadumbrados.

Pídase a los niños que escriban lo que podrían hacer para compartir con otros el amor estimulante y vivificador de Dios, cultivando la amistad y la solidaridad.

Conclúyase con una oración, agradeciendo a Dios el agua que nos da para refrescar nuestros cuerpos y el amor que refresca los corazones sedientos de las señales del amor vivificante de Dios.