Conferencia sobre Misión y Evangelización


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Cruz portadora de esperanza inaugura reunión mundial



Recibiendo la cruz

por Manuel Quintero

Una cruz cargada de simbolismo religioso y político fue protagonista en la apertura de la décimo tercera Conferencia Mundial sobre Misión y Evangelización.

En la soleada y tibia mañana del martes 10 de mayo, un barco de unos diez metros de eslora atravesó una franja del legendario mar Egeo trayendo al centro Agios Andreas, a 30 kilómetros de Atenas, una gran cruz de madera de olivo. Fabricada en Tierra Santa, al otro lado del Mare Nostrum de los antiguos, la cruz venía acompañada por representantes de iglesias de Jerusalén, a quienes se debió la iniciativa de donarla a la décimo tercera Conferencia Mundial sobre Misión y Evangelización que se lleva a cabo hasta el 16 de mayo.

Los participantes en la conferencia, cerca de seiscientos provenientes de todos los rincones del planeta, se agruparon junto al muelle del centro recreacional para recibir con cánticos y letanías los obsequios de las iglesias de Jerusalén. Ellos consistían en la cruz de cinco metros de altura y centenares de otras más pequeñas, todas confeccionadas con madera de olivo, así como aceite de oliva para alimentar las lámparas que iluminan una tienda preparada especialmente para los servicios litúrgicos de la conferencia.

Del muelle, portando las cruces y el aceite, los delegados y delegadas caminaron hacia la tienda, mientras entonaban un himno que fue escrito para resaltar el lema de la conferencia: "Ven, Espíritu Santo, sana y reconcilia!" El lema resume la plegaria de los cristianos que anhelan la sanación y reconciliación de sus propias iglesias y de las sociedades contemporáneas.

En la tienda, donde se utilizó para iluminar una lámpara tradicional, la pastora bautista Ruth Bottoms, moderadora de la conferencia, destacó que el aceite de la unción ha sido históricamente un signo del poder de Dios para sanar y reconciliar.

La cruz fue confeccionada por artesanos cristianos de Jerusalén con fragmentos de olivos que fueron arrancados para la construcción del "muro de seguridad" israelí en Belén. Precisamente esa composición con pequeños trozos de madera la revistió de un simbolismo ecuménico, que fue enfatizado por el sacerdote Peter Ashton, miembro de la Custodia Franciscana de Tierra Santa.

"Esta cruz ha sido ingeniosamente construida colocando juntos trozos de madera de olivo: un claro recordatorio para todos nosotros de que nuestro testimonio es más positivo y efectivo cuando el mundo puede ver que nuestras iglesias trabajan juntas", dijo Ashton a los participantes.

El obispo anglicano de Jerusalén y de Tierra Santa, muy reverendo Riah Abu Al-Assal, destacó el significado de la cruz como signo de redención y reconciliación. Todos los cristianos estamos de acuerdo, dijo, que en Jesucristo y "a través de la cruz, del dolor, del sufrimiento y de la muerte, Dios reconcilió al mundo consigo."

Polisémica como tantos otros símbolos religiosos la cruz tiene, además, un significado político, destacado por el pastor Chris Ferguson, de la Iglesia Unida de Canadá, quien trabaja en el Centro Ecuménico de Jerusalén. No es casual que la cruz fuera confeccionada por artesanos cristianos cuyo bienestar es amenazado por el muro de seguridad que construyen las autoridades israelíes en Cisjordania, reveló.

Los trozos de madera de olivo utilizados en la elaboración de la cruz representan la destrucción de vidas y propiedades en Palestina, dijo Ferguson. Unas cincuenta hectáreas de olivares fueron arrasadas para la construcción del muro en un área próxima a Belén. La cruz encarna el clamor de gente que vive bajo una sofocante opresión, pero que, a pesar de su situación de fragmentación, son capaces de reconstruir la esperanza, agregó.

El árbol de olivo, que llega a alcanzar los tres metros de altura, con hojas de color verde brillante, crece en Tierra Santa y puede sobrevivir hasta 2000 años. Conocido por su robustez, es una madera hermosa con granos de colores que van del rosado al negro. En el huerto de Getsemaní, donde Jesucristo oró en compañía de sus discípulos (Mateo 26:36), se conservan varios olivos milenarios que probablemente fueron testigos de aquella singular y dramática escena. (662 palabras)

(*) Manuel Quintero, periodista cubano y ex director de comunicaciones del Consejo Latinoamericano de Iglesias, es director de Frontier Internship in Mission.

Texto integral del sermon del obispo Riah Abu Al-Assal