Conferencia sobre Misión y Evangelización


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Efesios 1-3

Reconciliación y Sanación en un Mundo de Exclusión y Violencia

A.C. Oomen

Considérese el siguiente esquema de la carta de Pablo a la Iglesia en Éfeso:

1. El plan de Dios para el mundo: Efesios 1-3

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso: Gracia y paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Bendito sea el Dios y Padrede nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijocon toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en élantes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. Por su amor, nos predestinópara ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptosen el Amado. En él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundarpara con nosotros en toda sabiduría e inteligencia. Él nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en el cumplimientode los tiempos establecidos, así las que están en los cieloscomo las que están en la tierra. En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósitodel que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanzade su gloria, nosotros los que primeramenteesperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santode la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesiónadquirida, para alabanza de su gloria. Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él; que él alumbre los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la acción de su fuerza poderosa. Esta fuerza operó en Cristo, resucitándolo de los muertos y sentándolo a su derecha en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad, poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero. Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Plan divino

Pablo tiene dos mensajes esenciales de buena nueva. Uno expresado con el máximo cuidado en su carta a los romanos: la justificación por la fe. El segundo, a través de Efesios descubrimos el entendimiento paulino del plan de Dios para la salvación universal: reunir todas las cosas en Cristo. En el primer capítulo de Efesios, Pablo describe el plan divino.

  1. Dios tenía este plan en mente incluso cuando sentaba los fundamentos de la creación. Fue mantenido como un secreto, un misterio, incluso para los ángeles. En la plenitud de los tiempos establecidos, Dios lo ha revelado.
  2. El plan divino se revela en Jesucristo, para que en él y por él la creación en su totalidad sea reconciliada y llevada a la unidad y la armonía. La vida, el trabajo, la enseñanza, la muerte y la resurrección de Jesús no fueron por lo tanto un hecho aislado en una determinada fecha de la historia, sino un hecho de significación universal, que constituye el centro y foco de la acción de Dios en este mundo.
  3. La majestuosidad del plan divino consiste en que toma en cuenta todo ser creado, incluidos los creyentes de Éfeso y otras iglesias a los cuales esta carta esta dirigida. Todos los creyentes son reconciliados en un cuerpo y son también instrumentos para la reconciliación. Esto explica la identidad y misión del cuerpo de Cristo.

A considerar:

  1. Pablo comienza en lo universal y después llega a lo particular. El conjunto del modelo se dibuja primero, como en un rompecabezas, y las piezas son colocadas dentro del todo. Lo que es verdad de todos puede ser mostrado en lo particular.
  2. Jesucristo es el modelo y centro de toda la estructura. Él es a la vez el misterio de Dios y la salvación de hombres y mujeres. En él todo el universo se une y, con él como cabeza, ofrece sacrificio eterno al Padre.
  3. Los seres humanos se definen en términos de esta mayor significación y propósito. En Jesucristo la humanidad alcanza su plenitud y se restaura para el propósito para el cuál Dios ha creado el hombre y la mujer. Esto es la sanación o salvación (en griego, "sostham").

Versículos clave:

V.9: El misterio de su plan - un secreto ahora dado a conocer.
V.10: Todas las cosas se reúnen en Cristo - EN CRISTO - permaneciendo - morando en Cristo.
V.13 y 14: El Espíritu Santo - el sellado y la primera entrega ("araborn") - seguridad/ garantía.
V.18: Que podamos "conocer" - experimentar en lo más profundo de nuestro ser - razón y revelación.
V.22 y 23: La iglesia - el Cuerpo de Cristo - llenando todas las cosas.

Preguntas para el debate:

  1. ¿Por qué a veces no reconocemos los signos de Dios reuniendo todas las cosas en Jesucristo? ¿Es que todavía no se han abierto nuestros ojos interiores?
  2. La iglesia - la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. ¿Dónde está? ¿Dónde entran en conflicto la estructura de la iglesia y el ser esencial?
  3. Si este es el plan y propósito de Dios, ¿en qué medida nuestro ánimo excluyente afecta al plan de Dios? ¿Podemos decir que es pecado el hecho de que excluyamos a otros - lo que contradice el plan de Dios?

Oración

Gloria y honor al eterno sentado en el trono, por Jesucristo, en quien hemos heredado, junto con todo el universo, nuestra participación en el movimiento hacia la unificación de todas las cosas; escucha nuestra oración y alabanza, en su nombre. Amén

2. El problema humano: Efesios 2

Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, andando en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). Juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús, porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe, pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. Reconciliación por medio de la cruz. Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades (la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas), para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos y a los que estáis cerca, porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. En él todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Pablo habla con palabras inequívocas de la condición en la que el mundo se encuentra. Lo que éramos, como humanidad creada, antes de la caída, está en directo contraste con lo que somos. Ningún intento de racionalizar, paliar y justificar la caída de la raza humana en términos culturales y étnicos borrará la profundidad a la que hemos caído. Aceptar esto nos ayuda a tener un corazón conmovido y contrito para recibir, al pie de la cruz, una manera de vivir nueva y totalmente diferente. El cuadro dibujado es a la vez individual y colectivo - de cada uno de nosotros, en tanto que personas, y de todos nosotros como comunidad. Observemos las palabras que el autor utiliza - "muertos en vuestros delitos y pecados", "siguiendo la corriente de este mundo" "el príncipe de la potestad del aire", "los deseos de nuestra carne", "hijos de ira" - estas palabras son profundas y penetrantes.

Tan profunda como fue nuestra caída, así de grande es el amor de Dios. Dios nos otorga la redención gratuitamente. Todo esto muestra el plan de Dios para la reconciliación universal. El camino a través del cual Dios lleva a cabo la reunión de todo consiste, primero, en crear una Nueva Humanidad, para luego echar abajo todos los muros que separan a una persona de otra. La Cruz es el fundamento de esta unidad. Nos acercamos a Dios Padre, a través del Espíritu Santo, en la cruz de Cristo. El proceso de reconciliación todavía continúa.

Algunos versículos importantes

  1. Realidad de la antigua naturaleza - el viejo mundo V. 1-3, y la transformación 4-7.
  2. 8-10 - Un resumen breve de la experiencia de la salvación.
  3. V. 13 y 14 - En Cristo - el corazón de la teología de Pablo: paz, demolición de los muros como algo ya realizado en él.
  4. V.19-22. Secreto del crecimiento en el cuerpo de Cristo - "¡Acepta ser lo que eres!"

A considerar

  1. Identificar el PECADO como algo real y serio, que penetra en el ser íntimo de personas y comunidades, es necesario si queremos penetrar libremente en la experiencia de ser perdonados. Los intentos de llamar al pecado por otro nombre más liviano no sirven sino para engañarnos a nosotros mismos.
  2. El amor de Dios es mucho mayor que cualquier sentido de indignidad que tengamos. Por lo tanto la justificación es por la fe, no por las obras. Somos hijos de la gracia.
  3. Las personas y la sociedad han sido creadas para buenas obras, para las que Dios ha trazado ya planes. Si obedecemos los designios de Dios, unidad y reconciliación están garantizadas. Y tendremos la alegría de saber que nuestras vidas tienen sentido y son sagradas en tanto que instrumentos en las manos de Dios

Preguntas:

  1. ¿Podemos rastrear la maldad en nuestro mundo de hoy, y en las personas y las familias, hasta su causa profunda como alienación de Dios, y reconocerla como pecado que solo puede ser superado por la sangre de Cristo en la cruz del Calvario?
  2. El valor de una persona humana es a menudo calculado hoy día en términos de dinero, posición, influencia, etc... ¿Sabemos reconocer y proclamar nuestro error de juzgar según estas medidas, diciendo abiertamente que lo que valemos se basa en que el Todopoderoso nos reconcilia con Dios y entre nosotros, y asumiendo un papel en la reconciliación del mundo con Dios?
  3. "La Casa de Dios" - ¿No es esto lo que la Iglesia está llamada a ser? El fundamento es histórico: la piedra angular, Jesucristo. Esta casa es un edificio de partes bien armadas y encajadas - llegando a ser un templo sagrado en el Señor. ¿Corresponde esta descripción a la iglesia que conocemos? Si no es así, deberíamos comprobar donde nos hemos equivocado.

Oración

Te alabamos, Señor, desde la profundidad de nuestro ser, por tu abundante amor, que nos has mostrado limpiándonos y uniéndonos a unos con otros para construir tu templo sagrado, una casa de fe. Perdona nuestras caídas en la ceguera y en la flaqueza. Sánanos, y fortalécenos con tu gracia, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

3. Por lo tanto, la tarea que nos espera: Efesios 3

Por esta causa yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles... Seguramente habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros, pues por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente. Al leerlo podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, el cual en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la acción de su poder. A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las insondables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea el plan del misterio escondido desde los siglos en Dios, el creador de todas las cosas, para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús, nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él. Por eso, pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria. Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo (de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra), para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

Pablo menciona su propio papel como una ilustración de cómo los seres humanos participan en el plan divino, a pesar del contexto de la debilidad humana del pecado. En un momento decisivo de la historia, Pablo jugó un papel al librar a la iglesia de ser vista como una mera secta dentro de la fe judaica. Como apóstol, se dirigió al ancho mundo a revelar la sabiduría de Dios. Al hacer tal cosa, con toda la humildad, ayudó a descubrir el gran plan de Dios para las generaciones venideras. El plan de Dios es unir todas las cosas en Cristo, y todos cuantos asumen su papel en la iglesia, el cuerpo de Cristo, descubren esta intención. Él nos llama a entregarnos por completo, audaz y valientemente, ante las frustraciones y persecuciones. ¿Qué otra cosa podemos hacer ahora, sino inclinarnos en oración ante Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, y pedirle que la presencia de Jesús, que mora en nosotros, esté en todo, para que podamos vislumbrar su amor sobre todas las cosas?

Versículos a tener en cuenta:

  1. V.8 y 9 las insondables riquezas de Cristo - un tema clave en la prédica de Pablo.
  2. V. II la sabiduría de Dios - el plan ha de ser conocido por todos.
  3. Oración: 14-19
  4. Ser fortalecidos en nuestro propio interior.
  5. Cristo puede morar en nuestros corazones por la fe - que es sanación.
  6. Oración 14-19 - conocer el amor de Dios.
  7. Llenos de toda la plenitud de Dios.

A considerar:

  1. Dios actúa en la historia para llevar la historia a un punto central, para que así la historia tenga significado, propósito y dirección. La historia es un diálogo entre Dios y la humanidad. Así debería interpretarse la historia.
  2. Para entender este plan inigualable de Dios, tenemos que posicionarnos junto a nuestros compañeros de fe dentro de su cuerpo, la Iglesia. El papel de la iglesia es revelar al mundo el plan de Dios a través de los creyentes. Esto es misión.
  3. Al tomar esta posición con la multitud de los que son llamados, experimentamos la presencia de Cristo, que mora en nosotros, a través del Espíritu Santo. Esto es sanación, salud y plenitud. El bienestar físico contribuye a esto, pero no es idéntico a la plenitud - que es salvación, descubriendo el verdadero sentido y propósito de la vida.

Preguntas:

  1. Si sanación es plenitud, es necesario que el ministerio de la iglesia proclame la eliminación de todos los muros divisorios basados en la casta, el credo, el color o la cultura. ¿Podemos entonces afirmar que cualquiera de estas divisiones, que podemos observar dentro de la iglesia, son la negación de la naturaleza misma del cuerpo de Cristo, y son por tanto pecaminosas?
  2. ¿Dónde comenzamos a construir la unidad? ¿En las personas, la familia, la iglesia, el mundo?
  3. ¿Qué pasos prácticos podemos dar para reafirmar la naturaleza englobante y unificadora de nuestra misión, en los planos personal y comunal?

Oración

Mora en nosotros, Señor, para que así podamos morar más y más en ti; y por lo tanto, al experimentar la plenitud en comunidad con otros, podamos proclamar y mostrar al mundo la unidad y reconciliación que nos ofreces libremente, a nosotros y al resto de la humanidad; apártanos de todo tipo de discordia y exclusión, y haznos uno en Jesucristo, en cuyo nombre oramos. Amen.