Conferencia sobre Misión y Evangelización


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Todo listo para la primera Conferencia Misionera Mundial del siglo XXI



Una gran cruz arribará en un bote a la playa

Por Juan Michel (*)

En la mañana del martes 10 de mayo una gran cruz de madera enviada desde Jerusalén arribará en un bote a la playa del centro recreativo Agios Andreas, en las afueras de Atenas. Su llegada marcará el comienzo de la primera Conferencia Mundial sobre Misión y Evangelización del siglo XXI.

Convocados por el sonido de tambores parlantes africanos, los casi 500 participantes de la conferencia y más de 100 representantes locales, invitados y colaboradores se habrán congregado en la playa para recibirla y orar juntos. Ese será el comienzo de un evento que estará marcado por una rica vida espiritual y litúrgica.

La cruz, hecha con madera de olivo y de cuatro metros de altura, es la obra de un artesano de Jerusalén. Traída desde el Medio Oriente y recibida por representantes de otras regiones del mundo, quiere ser un símbolo de reconciliación y sanidad, así como de solidaridad con los cristianos en el Medio Oriente. 

Amplia participación y discusiones en profundidad

Convocada por el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), la conferencia se reunirá alrededor del tema "Ven, Espíritu Santo, sana y reconcilia", y el subtema "Llamados en Cristo a ser comunidades de reconciliación y sanidad". Ofrecerá una oportunidad única, justo al comienzo del siglo XXI, para que cristianos de todos los continentes y de las mayores familias confesionales intercambien experiencias y reflexionen juntos sobre las prioridades de la misión y el futuro del testimonio cristiano.

"En nuestro mundo globalizado y fragmentado, repleto de divisiones y conflictos, el mensaje evangélico de sanidad y reconciliación es vital", dice la pastora bautista del Reino Unido Ruth Bottoms, quien moderará la conferencia.

Las múltiples dimensiones de este mensaje serán abordadas en sesiones plenarias cotidianas que tratarán de los elementos centrales del tema y subtema de la conferencia: reconciliación, sanidad, el Espíritu Santo, la comunidad cristiana. Además, y dado que la conferencia coincide con la mitad del Decenio del CMI para Superar la Violencia (2001-2010), uno de los plenarios será dedicado a la compleja relación entre misión y violencia.

Aparte de las sesiones plenarias, que por primera vez en la historia serán transmitidas en vivo a través de internet, unos 70 talleres ofrecerán a los participantes oportunidades de discutir en profundidad un vasto abanico de temas. Estos van desde experiencias de sanidad integral hasta el ministerio misionero en situaciones de guerra y conflicto; desde el papel de la mujer en la misión hasta las relaciones entre sanidad, salvación y conversión; desde el desafío misionero representado por las personas viviendo con VIH/SIDA hasta el modo peculiar en que los pueblos indígenas encaran la reconciliación y la sanidad.

Estudios de casos particulares, como el proceso de reconciliación en Ruanda, experiencias de misión conjunta en Alemania, o el testimonio cristiano en China, formarán también parte del programa de talleres. Este incluye además una serie de talleres sobre aconsejamiento en situaciones específicas como enfermedades terminales, violencia y abuso, entre otras.

Con anterioridad a la conferencia los participantes jóvenes, que representan casi una décima parte del total, junto a los jóvenes que se desempeñarán como colaboradores (stewards) participarán en una preconferencia juvenil de cinco días. Experiencias de aprendizaje ecuménico y una serie de visitas a proyectos de trabajo de las iglesias locales forman parte del programa.

Con casi una cuarta parte de sus participantes de procedencia evangélica, pentecostal y católica romana, el universo confesional representado en esta conferencia se extenderá bastante más allá de la membresía del Consejo Mundial de Iglesias que la convoca. Será también el más amplio en la larga tradición de conferencias misioneras mundiales iniciada en Edimburgo, Escocia, en 1910.

La inédita amplitud del espectro de participantes ofrece extraordinarias oportunidades. Si se creara una nueva convergencia y fueran liberados nuevos esfuerzos hacia un testimonio común, dice Georges Lemopoulos, secretario general adjunto del CMI, la conferencia misionera mundial de Atenas "puede constituir un nuevo jalón en la historia de los movimientos misionero y ecuménico".

La primera en su tipo

La conferencia tendrá una rica vida litúrgica y espiritual. Cada mañana, congregados en pequeños "grupos hogareños" ecuménicos y multiculturales, los participantes comenzarán el día con una meditación sobre textos bíblicos, en la tradición de la Lectio Divina. Luego habrá una oración en común abierta a todos. Los "grupos hogareños" volverán a reunirse al anochecer, para compartir las experiencias de la jornada y prepararse para el día siguiente.

Además, durante la conferencia se realizarán cinco cultos de sanidad según diferentes tradiciones confesionales. Una capilla, abierta casi todo el tiempo, ofrecerá un espacio para la oración individual o en grupo. Un equipo de consejeros estará permanentemente disponible para atención pastoral y orientación espiritual. El último día, los participantes asistirán a cultos en las congregaciones locales.

Esta edición de la conferencia es la primera que tiene lugar en un país de mayoría ortodoxa. La invitación partió de la Iglesia (Ortodoxa) de Grecia, cuyo máximo líder, el arzobispo Cristódulos, afirmó que se tratará de "un evento histórico tanto para la participación de los ortodoxos en el movimiento ecuménico como para el movimiento misionero".

Entre los primeros frutos ecuménicos de la conferencia en el plano local se cuenta la creación de un comité anfitrión en el cual a la Iglesia de Grecia se han sumado otras cuatro iglesias: Católica Romana, Evangélica de Grecia, Evangélica Armenia y Apostólica Armenia.

Al caer la tarde del domingo 15 de mayo, la misma cruz cuya llegada marcó el comienzo de la conferencia guiará a los participantes y a miembros de congregaciones griegas en procesión hasta el Areópago, en el Monte de Marte.

Allí, en el preciso lugar donde hace casi dos mil años el apóstol Pablo predicó a los atenienses, un servicio litúrgico al aire libre clausurará la conferencia y enviará a los participantes al mundo, a cumplir el mandato de Jesús de predicar la Buena Nueva del reino de Dios a todas las naciones. [970 palabras]

(*) Juan Michel es el encargado de prensa del Consejo Mundial de Iglesias.

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