Conferencia sobre Misión y Evangelización


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Lucas 10: 25-37

Sanación, reconciliación y misión en un mundo desgarrado

Johannes Nissen

Un intérprete de la Ley se levantó y dijo, para probarlo: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees? Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Le dijo: Bien has respondido; haz esto y vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre que descendía de Jerusalén a Jericó cayó en manos de ladrones, los cuales lo despojaron, lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y al verlo pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, al verlo pasó de largo. Pero un samaritano que iba de camino, vino cerca de él y, al verlo, fue movido a misericordia. Acercándose, vendó sus heridas echándoles aceite y vino, lo puso en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él. Otro día, al partir, sacó dos denarios, los dio al mesonero y le dijo: "Cuídamelo, y todo lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando regrese". ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.

El objetivo de este estudio bíblico es reflexionar sobre sanación, reconciliación y misión en un mundo desgarrado. Nos centraremos principalmente en la conocida historia del buen samaritano de Lucas 10:25-37. Como con muchos otros textos famosos, su mensaje se ha visto a menudo suavizado. No obstante, esta historia posee una serie de puntos sorprendentes que podrían ser de cierta relevancia para nuestras reflexiones. Observemos algunos de estos puntos.

Redefinición de "prójimo"

La parábola no responde a la pregunta inicial del letrado. "¿Quién es mi prójimo?" El texto (Lc 10:29) presenta la pregunta en términos de nativo/ extranjero. Sin embargo, en la parábola, "prójimo" pasa de ser el objeto de amor a ser el sujeto que muestra amor: "¿Quién de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre...?" (10:36) Se le da la vuelta a la pregunta de forma que borra cualquier frontera.

Apertura al mundo del "otro"

La pregunta inicial del letrado se responde desde el punto de vista del otro - de la persona que yace en el borde del camino, de la persona que necesita de su prójimo. Debemos practicar nuestra labor de curación y reconciliación allá donde "el otro" realmente se encuentre. El "otro" es aquí la víctima del robo. Se nos llama así a ayudar a la gente dentro de su específica situación histórica y social. De no ser así, la comunidad cristiana no responderá a su vocación de ser comunidad de sanación y reconciliación.

Una descentralización de la perspectiva

Jesús se atreve hacer de un samaritano el héroe de la historia; presenta a un enemigo como un ejemplo para la comunidad. Una audiencia judía se escandalizaría de que se presentara a un samaritano como ejemplo a seguir mientras se desacreditaba al respetado sacerdote del templo y al levita. El sorprendente giro de esta parábola es similar al momento en que Jesús lava los pies a sus discípulos en Juan 13. En vez de definir conceptualmente el amor, estas dos historias retratan el amor en acción, dramático y perturbador. Cuando se le da a un enemigo nacional el papel de héroe y el anfitrión se pone en el papel de esclavo, nuestra perspectiva del mundo da un giro radical.

Hay en los evangelios otros relatos marcados por una similar descentralización de la perspectiva. Los desventurados - las mujeres, el pobre, el extranjero, etc. - ocupan de improviso el centro de la escena. Una "pecadora" (Lc 7:36-50), una pobre viuda (Lc 21:1-4), un cobrador de impuestos (Lc 19: 1-10) y un forastero (Lc 10:30-37) se convierten en portadores de la buena nueva de Dios.

Sanación de individuos -reconciliación de grupos

La parábola del buen samaritano habla de sanación. En primer lugar, el acto sanador está dirigido a un individuo. No obstante, existe también otro aspecto en la historia. La parábola debe verse a la luz del odio y el conflicto entre judíos y samaritanos en el tiempo de Jesús. Compárese esta parábola con otras historias sobre samaritanos: Juan 4:1-42; Lucas 9:51-56. Se nos invita a restablecer las relaciones rotas entre dos grupos determinados.

El pasaje de Lucas 10:25-37 se considera a menudo una justificación bíblica a las obras de caridad, pero es más que eso. El samaritano no realiza un simple acto caritativo. Más bien, desarrolla lo que podríamos llamar una "acción liberadora"; esto es, una serie de ayudas que hacen posible al hombre, que había caído en manos de los salteadores, caminar de nuevo por sí mismo. La diaconía samaritana, o la ayuda al prójimo, es una opción de vida; es un apoyo a aquellos que han caído y yacen medio muertos al borde del camino de la historia, de forma que puedan ser liberados y disfrutar de la vida de forma plena, esa vida abundante que viene de Dios.

Ver - tener compasión - actuar

¿De qué manera reacciona el samaritano ante el hombre que cayó en manos de los salteadores? "Lo vio", "se compadeció" y "se acercó a él" (10:33-34). Los tres momentos son importantes. Primero, es imposible ayudar sin antes ver a los necesitados. No podemos detectar a quienes sufren simplemente estudiando estadísticas y leyendo informes. Son personas reales, de carne y hueso. Por eso es indispensable ver. Segundo, se nos dice que el samaritano tuvo lástima (10:33). Pero la palabra "lástima" es una pálida traducción del original griego (esplangchnisthe) que significa ser sacudido en las profundidades de las entrañas. La compasión va más allá de la lástima; es un puente entre la percepción y la acción efectiva. Esto nos lleva al tercer momento. El samaritano "se acercó a él". Únicamente cuando se completan estas tres acciones, el samaritano puede hacer lo que se precisa.

Conviene advertir que el ministerio de sanación de Jesús se describe a veces como "compasión". Un ejemplo aparece en Mateo 9:35-38: "Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban extenuados y abatidos como ovejas sin pastor." (9:36) La compasión de Jesús no es simplemente una actitud sentimental de preocupación, sino que resulta del contacto directo con los pobres y los oprimidos. Su compasión funciona como conciencia social y se traduce en misión (véase Mateo 10:1-16). Necesitamos ver a los menesterosos como sacudida que nos saque de nuestra complacencia. Necesitamos aprender a ver a las multitudes como Jesús las vio - con ojos de compasión. La indiferencia y la apatía no tienen lugar en la vida cristiana.

El amor divino

El samaritano ha sido a menudo interpretado como un símbolo de Cristo. Ha sido considerado como el buen pastor (Juan 10). Esta interpretación se apoya en el hecho de que a Jesús se le llamara "samaritano" en Juan 8:48. Quizás sea más interesante otra comparación entre Jesús y el samaritano. De camino a Jericó, Jesús se encontró con un mendigo ciego que le gritó diciendo: "Jesús, hijo de David, ten compasión de mí". Jesús se detuvo - y curó al hombre (Lucas 18:35-43). De igual manera, el samaritano no pasó de largo en ese mismo camino, sino que se detuvo, indicando de este modo que el amor divino está siempre alerta. Nunca puede ser pospuesto.

Para posteriores reflexiones

En esta parábola se invita a la imaginación, a partir del modelo del relato de Jesús, a descubrir cómo actuar con fe en una nueva situación. La exhortación final es: "Ve y haz tú otro tanto" (Lc 10:37) El mandato no es: "Ve y haz tú exactamente lo mismo" que hizo el samaritano en la historia. Por supuesto tampoco "Ve y haz lo que quieras". "Otro tanto" implica que los cristianos deberían ser fieles al relato de Jesús, pero creativos al aplicarla a su propio contexto y a las necesidades específicas de su entorno. Entonces, ¿cómo aplicaremos fielmente el texto?

El "buen musulmán". En este relato, Jesús desafió las expectativas de una audiencia judía poniendo a un samaritano como ejemplo. Hoy en día, un giro similar en las expectativas podría darse si combináramos la noción de compasión con la noción de un extranjero u otra persona que no nos guste. En los países occidentales, un número creciente de doctores y trabajadores sociales de otros países, o con diferentes estilos de vida, están trabajando en hospitales, residencias para ancianos, etc. Algunas personas no reciben con agrado la asistencia de estos "otros". Incluso fuera de Occidente, los choques entre culturas que llevan a la tentación de levantar barreras entre comunidades.

¿Cómo debería reaccionar la iglesia ante este fenómeno? ¿Tiene sentido hablar del "buen musulmán" o del "buen homosexual"? Dentro de una cultura de desconfianza de los Estados Unidos, ¿causaría impresión una parábola del "buen americano"? Si estos ejemplos parecen irrelevantes, ¿puedes sugerir otros?

Ceguera frente a percepción. El sacerdote y el levita ven al hombre vapuleado y despojado de sus ropas, pero mantienen la distancia para evitar cualquier contacto que pudiera mancharlos. Podría tratarse de un gentil o incluso de un cadáver. En este sentido, es un "intocable". No son capaces de verlo en toda su humanidad porque su condición es amenazadora.

¿Qué clase de personas se consideran intocables en tu sociedad? ¿Cómo miras a las personas afectadas por el VIH y el SIDA?

El papel interpretativo del extranjero. La interpretación cristiana de las Escrituras se enriquece en el encuentro con gentes de fuera. En Lucas 24:13-35, un extraño, Jesús, abre los ojos a los discípulos de Emaús. La importancia del extranjero también está presente en Mateo 15:21-28 (la mujer cananea) y en Hechos 10:1-11:18 (Pedro y Cornelio). Esta última historia enfatiza el papel del Espíritu Santo en salvar la superación de viejas divisiones.

¿Cómo escuchas las voces de la gente de fuera en tu propio contexto?

Misión como reconciliación - abrazar al prójimo. El evangelio de Jesucristo está fundamentalmente centrado en el otro. La fe cristiana se basa en el compromiso de abrazar y aceptar al prójimo en su alteridad. "La iglesia está llamada a ser una comunidad de sanación y un espacio seguro para la gente vulnerable." (Informe preparatorio nº 3 de la CMME) La imagen del buen samaritano, si se interioriza como modelo, puede llevarnos a una perspectiva general desde la que se vea a toda la humanidad como una sola familia ante Dios, y podría evocar la intención específica de ayudar a romper las barreras que todavía de hecho separan al "judío" del "samaritano", al hombre de la mujer, al esclavo del hombre libre. (Gl 3:28)

¿Quiénes son los "otros" en tu comunidad? ¿De qué manera puede la parábola de Lucas 10 ilustrar esta llamada a ser comunidades reconciliadas?

Observar el mundo "desde abajo". El reto consiste en ver el mundo desde el punto de vista de las víctimas, desde el punto de vista de los pobres y los pequeños. "Los pequeños", en la estrategia de Jesús, se convirtieron no sólo en objetos sino también en sujetos de misión. Pensar en las implicaciones de tomarse seriamente esta comprensión de la misión es alucinante

¿Puede una iglesia de los "grandes", los "fuertes", los "prósperos" o los "confortables" evangelizar o ser evangelizada por los "pequeños" de esta tierra? ¿Quiénes son los pequeños en nuestra sociedad? ¿Qué hacemos por ellos y cuál es su lugar como facilitadores de la misión y servidores del evangelio en nuestras iglesias?

Teoría y práctica - la integridad de la misión. "Bien has respondido; haz esto y vivirás" (Lucas 10:29). El letrado sabe qué hacer. ¿Lo puede poner en práctica? La integridad de la misión es holística: dar testimonio con palabras, con obras y con vidas transformadas.

¿Cómo puede la integridad de la misión hacerse realidad en tu propia vida?