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Sanidad y reconciliación por primera vez en el centro de la agenda ecuménica



La Conferencia Misionera Mundial de Edimburgo, 1910

Por Hugh McCullum (*)

Por primera vez, desde que en 1910 comenzaron a celebrarse las conferencias mundiales sobre misión, la trilogía de Espíritu Santo, sanidad y reconciliación constituirá el núcleo de la Conferencia Mundial sobre Misión y Evangelización que tendrá lugar en Atenas, del 9 al 16 de mayo, con el tema "Ven, Espíritu Santo, sana y reconcilia - Llamados en Cristo a ser comunidades de reconciliación y de sanidad".

"Durante el ultimo decenio, la reconciliación ha llegado a ser una de las principales preocupaciones de los especialistas en misión," dice Jacques Matthey, el teólogo suizo que es uno de los responsables de la conferencia en el Consejo Mundial de Iglesias (CMI). Esta evolución responde a un cambio en el contexto mundial, marcado por acontecimientos como los del 11 de septiembre de 2001, así como a un nuevo enfoque acerca de la resolución de conflictos.

Los abusos de los derechos humanos y los intentos de reconstruir sociedades que sufrieron acontecimientos tan terribles como el genocidio de casi un millón de personas en Rwanda en 1994 y la limpieza étnica en la ex Yugoslavia en los años noventa, han inducido también a poner en primer plano la reconciliación en el movimiento ecuménico.

La construcción de la paz en situaciones de violencia racial, étnica o nacional implica restablecer las relaciones entre grupos que deben coexistir, independientemente de cuán terribles hayan sido los hechos acontecidos. Para ellos, la reconciliación es una cuestión vital.

Matthey dice la reconciliación como tema surge también como consecuencia de las lecciones aprendidas de las comisiones de verdad y reconciliación establecidas en varios países, especialmente en Sudáfrica y América Latina.

Con este trasfondo, se espera que la conferencia de Atenas acepte el desafío y centre su atención en la importancia de la reconciliación para una teología y estrategia ecuménicas de la misión.


Sanidad y el Espíritu Santo

El tema de la sanidad (vinculada a la reconciliación) se basa en lo que, "desde el ministerio de Jesús y la época de la iglesia primitiva", ha sido siempre el principal foco de atención de la misión.

Matthey explica que uno de los desafíos en la conferencia de Atenas será la relación "entre la sanidad y la presencia y actividad del Espíritu Santo".

Mientras que en Occidente la atención de la salud parece basarse cada vez más en tecnologías modernas y productos farmacéuticos, existe un enfoque completamente diferente en muchas iglesias de África, Asia y América Latina, así como en el creciente movimiento carismático. En ese enfoque, la sanidad tradicional y espiritual está basada en la fe como parte integrante del regreso a la salud y a la integridad, lo que a veces se denomina "sanidad divina".

Al subrayar la importancia de las comunidades en la reconciliación y en la sanidad, la conferencia de Atenas vinculará los dos temas con la función de la iglesia.

Como señala Matthey, "en los años sesenta, la concepción de la misión en el CMI se centró casi completamente en la obra de Dios en el mundo fuera de los límites de la iglesia, y no se insistió en la función que tiene la comunidad de oración y testimonio".

El doble tema de Atenas se relaciona tanto con la misión general de Dios de sanar y reconciliar la creación, el mundo y la humanidad rotas, como con la vocación específica de la iglesia de ponerla en práctica. El resultado, afirma Matthey, podría ser un cambio en la forma de concebir la misión.


De Edimburgo a Atenas: 95 años de misión

La primera conferencia mundial sobre misión, celebrada en Edimburgo, Escocia, en 1910, es considerada el lugar simbólico de inicio del movimiento ecuménico contemporáneo, si bien fue exclusivamente protestante y no incluyó a las iglesias Católica Romana u Ortodoxas. La conferencia puso de relieve el concepto colonial de proclamar el evangelio a los "paganos" y propagar los valores de la "civilización Occidental". Estableció también los fundamentos para la creación del Consejo Misionero Internacional, que se constituyó oficialmente en 1921.

La siguiente conferencia, celebrada en 1928 en Jerusalén, tuvo que renunciar al triunfalismo de la primera. La primera guerra mundial, que había sido provocada por países "cristianos", desbarató profundamente la noción de que la "civilización Occidental" procedía del evangelio. La revolución comunista en Rusia en 1917 hizo esfumarse también el sueño de evangelizar todo el mundo "en el plazo de una generación".

La tercera conferencia se celebró en 1938 cerca de Madrás, India, poco antes del comienzo de la segunda guerra mundial, en pleno auge del fascismo en muchos de los llamados países cristianos. En ella vio la luz el diálogo con otras religiones, a la vez que se defendía la "verdad última" del cristianismo. En Madrás se insistió también decididamente en el papel de la comunidad cristiana mundial como fuente de esperanza en una época de creciente odio y violencia.

Tras la conmoción de la guerra y la necesidad de reconstruir los países y las relaciones entre los pueblos, en 1948 se formó el CMI y, en 1952, los delegados a la conferencia mundial misionera en Willingen, Alemania, se enfrentaron a un mundo revolucionario. China, tradicional campo de misión, había expulsado a los misioneros. Aun reconociendo que los acontecimientos mundiales ejercían un impacto en la misión, la conferencia avanzó hacia la interpretación de la misión como la misión de Dios, no la nuestra, dando así comienzo a lo que se conoce como el paradigma 'missio Dei'.

En 1958 en Accra, Ghana, se decidió la fusión del Consejo Misionero Internacional y el CMI, pero no se hizo efectiva hasta la tercera asamblea del CMI, celebrada en Nueva Delhi en 1961, donde se realizó una "integración de iglesia y misión". Para esa época, las iglesias ortodoxas se habían adherido al Consejo y la Iglesia Católica Romana enviaba observadores. El Consejo Misionero Internacional dejó de existir y ocupó su lugar la Comisión Mundial sobre Misión y Evangelización (CMME).

La primera conferencia organizada por ésta se celebró en la ciudad de México en 1963, con el tema "la misión en seis continentes". Era una época en la que se valoraban positivamente la secularización y las formulaciones no religiosas de la fe y la acción cristianas, especialmente en Occidente.

En Bangkok, Thailandia, en 1972, por primera vez aparecieron de forma concreta en la discusión el contexto y la cultura, y los delegados se vieron obligados a luchar con la injusticia y la explotación entre el Tercer Mundo y el Primero, y entre las iglesias. Las iglesias africanas propusieron una "moratoria" temporal al envío de dinero y personal misionero del Norte al Sur.

Influida por las teologías de la liberación de América Latina, la conferencia de 1980, celebrada en Melbourne, Australia, insistió en la función especial de los pobres y los oprimidos en la misión de Dios y subrayó los aspectos radicales del mensaje del evangelio. Se insistió en la iglesia como comunidad de sanidad, así como en los desafíos al poder en la vida política, de las iglesias y de la misión.

La conferencia celebrada en San Antonio, Estados Unidos, en 1989, se hizo famosa por una declaración de consenso sobre la relación entre el cristianismo y otras religiones. "No podemos señalar ningún otro camino de salvación, sino Jesucristo; al mismo tiempo, no podemos poner límite alguno al poder redentor de Dios".

La última conferencia sobre misión del siglo XX tuvo lugar en Salvador de Bahía, Brasil, y se centró en la relación entre el evangelio y las culturas. La conferencia insistió en la riqueza de la variedad cultural como don de Dios y en que la misión debe vincular la afirmación de la propia identidad cultural con una apertura a otras identidades. Se enfrentó también el creciente proselitismo que se estaba registrando en Europa Oriental tras el colapso del imperio soviético, y fue reafirmada la oposición del CMI al proselitismo, así como la necesidad de cooperación en la misión.

Este breve resumen muestra que la interpretación de la misión no ha cesado de evolucionar respondiendo a contextos cambiantes. Por ello, la próxima conferencia mundial de Atenas sobre la misión, en la que la reconciliación y la sanidad constituirán el centro de la reflexión, desempeñará una función decisiva en la definición de la misión para el siglo XXI. [1.363 palabras]


(*) Hugh McCullum es un escritor y periodista miembro de la Iglesia Unida del Canadá. Ex editor de dos periódicos cristianos de gran circulación y presentador de un programa en la televisión nacional de su país, ha vivido también en Zimbabue y Kenia. McCullum ha colaborado por largo tiempo con el departamento de comunicaciones del CMI. Entre sus libros se cuentan "Los ángeles nos han abandonado: las iglesias y el genocidio de Ruanda", y "Compasión radical: La vida y la época del arzobispo Ted Scott".
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