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Reconciliación y perdón:
Una nueva mirada a un desafío permanente

Por Hugh McCullum (*)

La reconciliación, ¿es posible? ¿Qué significa perdonar y qué se requiere para ello cuando la ofensa es tremenda y el dolor parece insuperable? Estas y otras preguntas fundamentales se contarán entre los temas de la próxima Conferencia Mundial sobre Misión y Evangelización (CMME).

Es una historia increíble que provoca conmoción y horror. Es la historia de un trauma y una violencia extremos. Es una historia de violación.

Una chica taiwanesa fue violada y asesinada en uno de esos sucesos inexplicables que revuelven las tripas y dejan a padres y amigos con un profundo trauma, reclamando más justicia de la que incluso la ley puede proporcionar.

La madre estaba totalmente fuera de sí y, a medida que pasaban los meses, su dolor se hacía más profundo. Pero entonces supo que el asesino y violador de su hija había sido atrapado, arrestado, procesado, condenado y sentenciado a muerte. El crimen había sido resuelto y castigado aunque, sin embargo, la afligida madre fue apartada del proceso.

La mujer desarrolló entonces una profunda necesidad de confrontar al asesino y, a través de una organización llamada Confraternidad Carcelaria de Asia, se reunió con las autoridades de la prisión donde el asesino esperaba la ejecución de su sentencia para solicitar un encuentro con él. No fue fácil. Las autoridades temían su venganza en una situación tan delicada, pero finalmente cedieron, ya que el encuentro sería tras los barrotes.

La emoción era intensa. La madre habló reiteradamente al asesino de sus noches sin dormir, sus emociones perturbadas y el insoportable dolor que sentía desde la violación y el atroz asesinato de su hija. Estaba desesperada por saber: "¿Por qué lo hiciste? ¿Cómo lo hiciste?" Quería detalles exactos y gráficos. Aquello no la llevó a ningún lado; el condenado no dijo nada, sus ojos inexpresivos, los labios apretados en silencio.

Se reunieron varias veces, todas ellas en presencia de un representante de la Confraternidad Carcelaria de Taiwán, una organización cristiana que forma parte de los Ministerios Nuevo Comienzo, con sede en Singapur. Algo estaba ocurriendo. ¿Por qué la madre volvía una y otra vez si el aspecto frío e insensible del hombre casi la desgarraba? Parecía tan distante, siempre protegido por los barrotes de la prisión. ¿Quién sabe con seguridad por qué ella continuó acudiendo a la prisión? La Confraternidad Carcelaria de Taiwán sostiene que esa situación estaba conduciendo al prisionero al arrepentimiento y la confesión.

Un día, mientras la madre se encontraba fuera de la sala enrejada vio lágrimas en el condenado; luego, una efusión de pesar y remordimiento. Su tormento más bien aumentó, hasta que las enseñanzas de su iglesia la llevaron a aceptar el arrepentimiento del muchacho y ella, como creyente, supo que debía ofrecerle su perdón. Él era joven, huérfano, criado en varios hogares sin el calor ni el afecto de una familia.

Pronto empezaron a verse sin barrotes de por el medio. La madre se lo propuso al condenado y también convenció a las autoridades: quería que se le permitiera adoptar al asesino y violador de su hija como su propio hijo. El estuvo de acuerdo, y ella se acercó para abrazar a su nuevo hijo. Se abrazaron durante un buen rato y, según los testigos, lloraron varios minutos. Ella le visitó fielmente cada día, llevándole comida casera, ropa y artículos de uso personal. Estaban verdaderamente reconciliados. Un día después de su última visita, el condenado fue ahorcado de acuerdo a las leyes de Taiwán.

Redescubriendo el ministerio del Espíritu

Esta es una de las muchas historias provenientes de todas partes del mundo que confluyen en los preparativos para la Conferencia Mundial del CMI sobre Misión y Evangelización (CMME), que se celebrará del 9 al 16 de mayo de 2005. El tema "¡Ven Espíritu Santo, sana y reconcilia!" desafía al movimiento ecuménico a ser "llamados en Cristo a ser comunidades que reconcilien y sanen". La conferencia tendrá lugar en Atenas por invitación de la Iglesia (Ortodoxa) de Grecia.

Materiales preparatorios --reflexiones de teólogos y misiólogos de cinco continentes enraizadas en sus propios contextos: ortodoxos, protestantes, pentecostales, evangélicos y católicos romanos-- están siendo dados a conocer en la actualidad. Todos ellos enfatizan la seriedad con la que la fe cristiana debe tomar las dos visiones entrelazadas de reconciliación y sanidad en un mundo que muchos sienten fuera de control. Hay varias razones por las que la reconciliación haya pasado a llamar la atención hoy en el mundo; entre ellas están la globalización, la posmodernidad y la fragmentación.

La globalización, de alguna manera, ha unido al mundo como nunca antes e incluso "ha destacado lo que tiene en común la humanidad", según afirma el documento preparatorio "Hacia una misión como reconciliación". La otra cara de la moneda de la globalización, con su diversidad de intereses y visiones mundiales, pone al descubierto los violentos choques entre culturas, religiones, intereses económicos y sexos. Estos choques tienen un potencial enorme, no sólo para dañar y agraviar, sino incluso para llevar al planeta a un estado casi continuo de guerra, violencia, enfermedad y desintegración ecológica, que afecta especialmente a los más vulnerables: los pobres, las mujeres, los niños y los ancianos.

"Las políticas económicas de los países más ricos tienen efectos enormes y, con frecuencia, muy perjudiciales en los países pobres", dejando "más víctimas que beneficiarios", afirma el documento preparatorio. Las leyes de comercio injustas, la deuda extrema y los programas de ajuste estructural prestan poca atención a la sabiduría local, "y es el pobre el que más sufre… Una verdadera reconciliación implica el arrepentimiento de los ricos y la justicia para los pobres".

 la comunicación global beneficia a algunos, pero aumenta las diferencias entre ricos y pobres y amenaza las identidades personales y nacionales, llevando a una fragmentación social; las familias y las raíces locales se ven desplazadas por la migración y se sufre mucha exclusión;
la última Conferencia sobre Misión Mundial y Evangelización en Brasil en 1996 puso de relieve el saqueo de los recursos de la creación al igual que la negación de los derechos de los pueblos indígenas;
en el clima de posmodernidad, hay un resurgimiento de religiones, especialmente en sus formas conservadoras; la proliferación de nuevos movimientos y la variedad de experiencias religiosas indican una sed de experiencias espirituales;
dentro de la fe cristiana, algunas iglesias continúan su declive, mientras otras experimentan un rápido crecimiento numérico. El centro de gravedad del cristianismo se ha desplazado decisivamente del Norte al Sur, a las naciones más pobres, que están experimentando un notable aumento del pentecostalismo.

Estos y otros asuntos suponen un enorme desafío para que la iglesia predique el evangelio en todo el mundo, a la vez que reconoce que el Espíritu de Dios ha estado presente en la creación desde el principio. El desafío --argumenta el documento preparatorio sobre reconciliación-- "es confrontar la situación mundial y redescubrir el ministerio del Espíritu para reconciliar y sanar".

Pero no es sólo en el análisis y el debate de cuestiones teológicas clave que experimentamos la necesidad de un "paradigma de misión que surja como reconciliación". Esta necesidad también se encuentra en las luchas de la gente en todo el mundo por encarnar esta idea de reconciliación en una situación de la vida real --como la madre taiwanesa que se reconcilió con un asesino y violador.
[1271 palabras]

(*) Hugh McCullum es un escritor y periodista miembro de la Iglesia Unida del Canadá. Ex editor de dos periódicos cristianos de gran circulación y presentador de un programa en la televisión nacional de su país, ha vivido también en Zimbabue y Kenia. McCullum ha colaborado por largo tiempo con el departamento de comunicaciones del CMI. Entre sus libros se cuentan "Los ángeles nos han abandonado: las iglesias y el genocidio de Ruanda", y "Compasión radical: La vida y la época del arzobispo Ted Scott".


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