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28.04.05 02:52 Antiguedad: 7 yrs

ALC - Agencia Latinoamericana y Caribeña de comunicacion

ALC

Conferencia Mundial sobre misión y evangelización

Entrevista: Manuel Quintero, QUITO, Ecuador, Abril 28, 2005

En Ginebra, Manuel Quintero, el ex-editor de Nuevo Siglo (revista del Consejo Latinoamericano de Iglesias) entrevistó al Rev. Dr. Carlos Emilio Ham, uno de los organizadores de la Conferencia Mundial sobre Misión y Evangelización que se celebrará en Atenas, Grecia, del 9 al 16 del próximo mes de mayo.

Ham es pastor de la Iglesia Presbiteriana-Reformada en Cuba y actualmente está sirviendo como coordinador del Equipo de Misión y Formación Ecuménica y es ejecutivo para el programa de evangelización del Consejo Mundial de Iglesias.

Nuevo Siglo: Ven, Espíritu Santo, sana y reconcilia, es el tema de la próxima conferencia mundial sobre misión y evangelización. ¿Por qué ese tema, centrado en la tercera persona de la Trinidad?

Dr. Ham: Creo que tu pregunta apunta a la importancia del tema, que va más allá de una reunión como tal. Como expresamos en uno de nuestros documentos preparatorios, en un período de globalización caracterizado por una violencia, una fragmentación y una exclusión cada vez mayores, la misión de la Iglesia es recibir, celebrar y proclamar la reconciliación, la sanación y la plenitud de la vida en Cristo y obrar para que sean posibles.

De ahí el lema "Ven, Espíritu Santo, sana y reconcilia. -Llamados en Cristo a ser comunidades de reconciliación y de sanación-.

Invocando al Espíritu, confesamos que la misión no es nuestra. La misión es la misión del Dios trino, creador del cielo y de la tierra, cuyo propósito es que todos puedan tener plenitud de vida. En Jesucristo, Dios sentó las bases de la verdadera reconciliación y sanación, superando toda enemistad y todo mal. El Espíritu Santo está siempre presente y activo como sanador y reconciliador en la iglesia y el mundo.

Invocamos el Espíritu de Dios, que sana y reconcilia, para que como personas y comunidades, podamos recibir, llegar a ser y compartir signos de perdón, paz, justicia y unidad, renunciando al pecado, la enemistad, la violencia, la injusticia y las divisiones.

La segunda parte del lema es: "Llamados en Cristo a ser comunidades de reconciliación y de sanación". En este tiempo de globalización, Dios nos confía y nos encomienda un mensaje de sanación y de reconciliación. Cristo crucificado y resucitado nos invita a participar en la misión de Dios.

Por eso nuestra misión consiste en formar comunidades terapéuticas, sanadoras, de celebración, testimonio, amor recíproco, perdón y respeto, participando en la construcción de la paz, en procesos de reconciliación y en la cura de las heridas y la conciliación con los recuerdos en la sociedad, superando la violencia allí donde nos sea posible.

Nuestro ser, y nuestra forma de estar juntos, deben reflejar nuestra visión de la reconciliación. Estamos llamados a crear y multiplicar espacios que den seguridad, para acoger a quiénes están estigmatizados, perdidos, y buscan sentido para sus vidas, solidaridad y comunidad, avanzar en nuestra peregrinación como víctimas de la violencia y el pecado, y con ellas hacia la reconciliación y la justicia.

La reconciliación y la sanación tienen que ser vividas en comunidad -entre sus miembros- así como entre comunidades quebrantadas, y en la relación de la humanidad con la creación. Al utilizar el término "comunidades" -en lugar de "comunidad" para referirnos a la Iglesia- deseamos afirmar la naturaleza plural y diversa de las comunidades en las que vivimos.

NS: ¿Cuántas iglesias y confesiones estarán representadas en la reunión?

Dr. Ham: Este magno evento, que es organizado por la Comisión Mundial sobre Misión y Evangelización del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), es por cierto sólo un eslabón en una larga "cadena" de conferencias de misión que comenzó en Edimburgo, Escocia en 1910, reunión que marca el inicio del movimiento ecuménico moderno.

Es importante destacar que la composición de la misma va más allá de la membresía del CMI. De los treinta miembros de la Comisión, el 50% representa a las iglesias que pertenecen al Consejo, el 25% a los cuerpos afiliados y el 25% restante a las denominaciones que no pertenecen al mismo, a saber: la Iglesia Católico-Romana y otras iglesias pentecostales y evangelicales.

Hemos querido transferir esta misma composición a la Conferencia, de modo que estamos esperando unos 700 participantes, cifra que refleja esta misma proporción de la Comisión y que incluye asesores, invitados especiales y miembros del personal.

NS: En América Latina no se percibe a las iglesias ortodoxas como iglesias misioneras. ¿Por qué, entonces, una reunión sobre misión y evangelización en Grecia, territorio ortodoxo por excelencia?

Dr. Ham: En sentido general los que provenimos de la tradición protestante de origen occidental no conocemos mucho de las iglesias ortodoxas. Es un mundo muy rico y muy complejo y diverso a la vez. Tenemos por un lado a las iglesias ortodoxas que a veces asumen una posición re-activa y conservadora frente al esfuerzo evangelístico (que muchas veces es agresivo)de algunas iglesias que son de otra tradición.

Esto es evidente en el centro y el este de Europa tras el cambio político que se produjo después de la caída del muro de Berlín en 1989; pero también en el Medio Oriente, donde el cristianismo es una minoría en Estados Musulmanes y como es ilegal evangelizar a los devotos de esta religión, algunas iglesias quieren "evangelizar" a los ortodoxos.

Siempre recuerdo una entrevista que tuvimos con el Patriarca Ortodoxo Griego Ignatius IV Hazim en Damasco, Siria, quien nos comentó: "El problema es que los hermanos evangelicales quieren mostrarnos a un Jesús como si naciera en Nueva York, cuando en realidad nació aquí, al doblar la esquina".

También tenemos iglesias ortodoxas como el Patriarcado Ecuménico, entre otras, que asumen, un compromiso más proactivo, una clara visión y práctica de extensión misionera. Tuvimos la oportunidad de participar en la visita de Su Toda Santidad, Bartolomeo I, Arzobispo de

Constantinopla, Nueva Roma y Patriarca Ecuménico, en la consagración el 25 de enero del 2004, de la nueva catedral Ortodoxa de San Nicolás en La Habana. En una Carta Ecuménica sobre Evangelización comentamos el significado ecuménico e histórico de esta visita, ya que por primera vez en la historia un Patriarca Ecuménico de Constantinopla ha visitado la región de América Latina, en particular un país hispano hablante.

Otro elemento que hay que tener en cuenta es, a la luz de Reporte Final de la Comisión Especial sobre al Participación de los Ortodoxos en el CMI, la importancia de desarrollar un proceso de reconciliación entre esta familia cristiana y el Consejo que no ha sido fácil.

Nuestro propósito, por tanto, es ir a Atenas no tan sólo para hablar de sanidad y reconciliación, sino experimentarlas entre los participantes, incluyendo nuestros hermanos y hermanas de las iglesias ortodoxas.

Finalmente hay que decir también que se escogió Atenas para continuar nuestro compromiso con la misión de Dios, siguiendo las pisadas de aquel misionero por excelencia que fue San Pablo, el "Apóstol de los Gentiles".

¡Imagínate lo que representará para nosotros y nosotras terminar la Conferencia el domingo de Pentecostés y ser enviados a continuar nuestra misión de sanidad y reconciliación en el mundo, precisamente en el Areópago, lugar donde el Apóstol Pablo pronunció su famoso mensaje misionero en el siglo primero (cf. Hechos 17: 22ss.)!

NS: El tema del proselitismo ha sido un serio obstáculo para algunos empeños ecuménicos, particularmente en las relaciones entre la Iglesia Católica e iglesias ortodoxas en Rusia y otros países del este europeo. ¿Cómo piensas que se abordará el tema en Atenas?

Dr. Ham: Precisamente porque el proselitismo ha sido un serio obstáculo para alcanzar la unidad visible del Cuerpo de Cristo y más aún para desplegar una labor misionera y evangelizadora desde una perspectiva ecuménica, del Comité Central del CMI en 1997 adoptó la declaración: "Hacia el testimonio común. Un llamado a adoptar relaciones responsables en la misión y a renunciar al proselitismo".

En el mismo se trata de concienciar a las iglesias acerca de la amarga realidad del proselitismo hoy, se hace un llamado a los que están envueltos en actividades proselitistas a reconocer sus desastrosos efectos para la unidad de la Iglesia, las relaciones entre los cristianos y las cristianas y las credibilidad del evangelio y, por lo tanto a renunciar a su práctica y estimular a las iglesias y las agencias misioneras a evitar todas las formas de competencia en misión y a comprometerse a un nuevo testimonio en unidad.

Es nuestra aspiración que este tema, entre otros que nos dividen en el quehacer misionero de la iglesia, lo podamos abordar responsable y creativamente en la Conferencia, ya sea en plenarios, talleres, en las liturgias o en conversaciones informales.

Finalmente, estamos empeñados a conectar el tema de la misión sanadora y reconciliadora de la Iglesia con el tema de la transformación de nuestro mundo, por la gracia de Dios, que será el énfasis de nuestra próxima Asamblea General del CMI que se efectuará por primera vez en América Latina, en Porto Alegre, Brasil, apenas nueve meses después de nuestra Conferencia de Atenas.

Ciertamente los dos temas son complementarios y nos sirven de inspiración cuando respondemos el llamado de Dios trabajar por convertir el "oikiumene", todo el mundo habitado, en un "oikos", una casa, una gran familia que todos y todas disfrutemos la vida plena que nuestro Señor Jesucristo vino a traernos.