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20.05.05 14:55 Antiguedad: 7 yrs

Iglesias crecen más rápidamente en el Sur dice Carta de Atenas

Más de 600 delegados de 105
países estuvieron en la
Conferencia sobre Misión.

GINEBRA, Suiza - Una declaración de los participantes en la Conferencia del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) sobre Misión y Evangelización, emitida ayer jueves en esta  ciudad, reconoce que el centro de gravedad del cristianismo mundial se ha desplazado del hemisferio Norte hacia el Sur y el Oriente.

"Estamos en un momento particular en la historia de la misión", dice la Carta y agrega que mientras los centros de poder se encuentran en el Norte, es en el Sur y en el Oriente donde las iglesias están creciendo más rápidamente".

Según datos divulgados en el 2004 por la Enciclopedia Británica, de los dos mil millones de cristianos que hay en el mundo, 1.246 millones se encuentran en Africa, Asia, Oceanía y América Latina y 821 millones en Europa y América del Norte.

"Ese crecimiento es el resultado de la fidelidad de la misión y el testimonio cristianos", puntualiza la declaración suscrita por Ruth Bottoms, George Mathew Nalunnakkal y Jacques Matthey, dirigentes de la Conferencia sobre Misión y Evangelización que se realizó en Atenas, del 9 al 16 de mayo.

La Conferencia, a la que asistieron más de 600 personas de más de 100 países del mundo y de diferentes iglesias, incluyendo la Católica y muchas pentecostales que no son miembros del CMI,  tuvo como lema "Ven Espíritu Santo, Sana y Reconcilia".

La Carta reconoce la necesidad de que las iglesias promuevan la reconciliación en el mundo, entre el Este y el Oeste, el Norte y el Sur, así como entre cristianos y creyentes de otras religiones. "Con mucho dolor nos hemos dado cuenta de nuestros errores del pasado y oramos para que podemos aprender de tales errores", afirma.

Advierte que persiste en la sociedad y en la iglesia la discriminación de personas por cuestiones de raza, casta, género, discapacidad, y demanda la solidaridad con la gente marginada, especialmente comunidades indígenas y personas desplazadas.

La declaración  menciona el dolor que causa la división entre las iglesias y la incapacidad de superar las barreras que impiden la celebración de la Eucaristía (Santa Cena) entre protestantes, ortodoxos y católicos.    Por disciplina canónica católicos y ortodoxos tienen limitaciones para compartir el pan y el vino en celebraciones con creyentes de otras iglesias.

La declaración presenta una visión de lo que deben ser las comunidades eclesiales. "Dios nos llama a ser una comunidad de esperanza" , de reconciliación y sanación y  que testimonia el evangelio, a todos,  en palabra y en acción.

Dios desea una comunidad que da espacio al liderazgo juvenil, que abre puertas a extranjeros y es solidaria con los marginalizados; que se compromete con los que sufren y con los que luchan por la justicia y por la paz; que reconoce su propia vulnerabilidad y necesidad  de sanación y que es fiel en su compromiso con la Creación, concluye la Carta. (285/2005/ecu/ecum/fo).