CMI >  Inicio > Noticias-Medios > Crónicas > La conferencia misionera mundial de Atenas:
un lugar seguro para explorar diferencias profundas
Eng|Deu|Fra|Esp|Gre



Noticias-Medios  Crónicas
 Noticias
 Destacados
 Conference newspaper
 Fotos
 Impacto mediático

La conferencia misionera mundial de Atenas:
un lugar seguro para explorar diferencias profundas



Ruth A. Bottoms, ministra ordenada en la Unión Bautista de Gran Bretaña, hablando ante el Comité Central del CMI.
foto en alta resolución

Por Hugh McCullum (*)

Ruth Bottoms echará en falta ordeñar vacas y alimentar gallinas cuando ocupe su puesto de moderadora de la Conferencia Mundial sobre Misión y Evangelización que tendrá lugar en Atenas del 9 al 16 de mayo. Allí tratará de asegurar un equilibrado y representativo intercambio de opiniones entre los más de 500 participantes procedentes de casi todas las veredas del cristianismo.

En mayo, esta bautista británica cambiará su comunidad rural en el lejano Dorset, a tres horas de Londres "por tren rápido", por la atmósfera mediterránea del Centro Agios Andreas, situado a 30 kilómetros al nordeste de la abigarrada aglomeración urbana de la capital griega.

En su pasaje del entorno rural aI urbano, de su rol como miembro de una comunidad al de funcionaria ecuménica, de las historias de vida al análisis teológico, y en sus esfuerzos por mantener un equilibrio entre estos contrastes, Bottoms se apoyará en su percepción de la profunda necesidad de una "comunidad reconciliada".

Pastora bautista desde hace 16 años, los diez últimos en una congregación ecuménica, Bottoms ha trabajado activamente en la dirección de la Unión Bautista de Gran Bretaña y, desde 1991, en el Consejo Mundial de Iglesias (CMI). Desde la Asamblea de Harare en 1998, ha sido miembro del comité central del CMI y moderadora de la Comisión de Misión Mundial y Evangelización.

"Conozco muy bien las burocracias y la vida institucional, así como el trabajo en los ámbitos nacional e internacional, pero empecé a sentir la necesidad de más equilibrio, de volver al Jesús de los marginados", explica. Este anhelo la llevó a Pilsdon, donde, desde hace un año, es uno de los miembros que constituyen el núcleo de una comunidad con 46 años de vida.

Una comunidad donde se comparte

En Pilsdon no se hacen votos religiosos ni hay demasiadas reglas (la principal es: nada de alcohol ni medicamentos no recetados). Además de los miembros, hay huéspedes de todas las condiciones sociales, muchos de los cuales se enfrentan con algún tipo de crisis: carencia de hogar, fracaso, adicciones. Enviados por pastores, médicos o agentes de libertad vigilada, permanecen allí varios años para tener tiempo de "ordenar sus vidas".

La comunidad, que comenzó en una casa solariega del siglo XVII, es de base anglicana, pero ecuménica en su actividad hacia el exterior. Tiene animales y una gran huerta de hortalizas, en cuyo cuidado y mantenimiento colaboran los huéspedes, "y todo el mundo tiene que participar en la limpieza de los establos de las vacas".

Bottoms es una de los cinco miembros actuales de la comunidad; ninguno de ellos recibe salario y comparten con la comunidad lo que ella llama una espiritualidad amplia. Cuatro veces al día hay momentos de oración, incluida una eucaristía, pero la asistencia es voluntaria. Todos realizan los quehaceres domésticos y los miembros de la comunidad dan ejemplo limpiando los baños.

"Imagino que es aquí, en Dorset, donde los documentos de la conferencia sobre misión se convierten en realidad para mí", dice Bottoms. 

 Uniendo lo diverso

Bottoms destaca ante todo su compromiso y convicción de que la totalidad de la experiencia de vida es lo que, en un sentido profundo, vincula los documentos teológicos y académicos, preparados para la conferencia mundial sobre misión de Atenas, con la limpieza de los establos de las vacas en Pilsdon. "Los documentos preparatorios son académicos en su mayoría, pero también hay retazos de vida detrás de ellos."

En Atenas habrá una gama de participantes de una amplitud confesional sin precedentes: desde católicos romanos, ortodoxos y protestantes "históricos", hasta evangélicos, pentecostales y carismáticos de todos los tipos. En consecuencia, indudablemente se plantearán cuestiones que darán lugar a importantes controversias.

"Tendremos una amplia diversidad de puntos de vista sobre teología y misión, sobre sanidad y reconciliación. Es posible que haya mucha tensión. Imaginémonos el lío que se podría armar, por ejemplo, sobre la cuestión del proselitismo", dice Bottoms. Sin embargo, ella cree que con profundos llamamientos a la reconciliación y la sanidad es posible alcanzar unidad en la diversidad.

"La conferencia debe ser un lugar seguro para explorar diferencias profundas. El testimonio de la iglesia en este mundo terriblemente peligroso y vulnerable está fracturado. Espero que los participantes salgan de ella con una gran apertura y una capacidad mayor para proclamar lo que el mundo necesita oir: la posibilidad de sanidad y reconciliación."

Modestas expectativas

Existe la sensación de que Atenas podría estimular, de una forma "muy modesta", reconciliación y sanidad en las iglesias. El vincular la sanidad con la reconciliación y con la "buena nueva", dice Bottoms, puede ser el comienzo del camino hacia la reconciliación.

Para ello hace falta justicia y decir la verdad. "La justicia es algo muy complejo. Luego del horror vivido en Rwanda, por ejemplo, todas las partes tienden a demonizarse unas a otras. El hablar de justicia reparadora no nos hace avanzar necesariamente. Pero si hablamos de justicia transformadora, sin quitar ninguna importancia a las atrocidades cometidas, quizás las víctimas, transformadas, puedan dar un paso adelante."

Su conversación está salpicada de palabras como holístico, integridad y plenitud, y volvemos a Pilsdon. Las personas que se hallan allí han sufrido traumas terribles y tienen que tratar de afrontarlos. Pero llega un momento en que dejan de ser víctimas y sobreviven más allá de esa condición. "Cristo fue víctima cuando estaba colgado de la cruz, pero dejó de serlo cuando resucitó."

El modelo medico occidental de salud, con su obsesión por las píldoras y tecnologías, parece estar fracasando. El nivel actual de estrés es claramente malsano. ¿Cómo ayudará Atenas a conseguir un sentido del ritmo holístico y revitalizador, un equilibrio y buenas relaciones, cuando no todos pueden ir a lugares como Pilsdon?

"Dios hizo un mundo bueno, un mundo para ser disfrutado. Pero nosotros tenemos la posibilidad de optar, y a veces hacemos malas opciones. Es aquí donde encaja el tema de Atenas: Ven, Espíritu Santo, sana y reconcilia. No es un mero eslogan. Tal vez la sanidad nos permita acceder a relaciones, ritmos y equilibrios que revitalizan." [999 palabras]

(*) Hugh McCullum es un escritor y periodista miembro de la Iglesia Unida del Canadá. Ex editor de dos periódicos cristianos de gran circulación y presentador de un programa en la televisión nacional de su país, ha vivido también en Zimbabue y Kenia. McCullum ha colaborado por largo tiempo con el departamento de comunicaciones del CMI. Entre sus libros se cuentan "Los ángeles nos han abandonado: las iglesias y el genocidio de Ruanda", y "Compasión radical: La vida y la época del arzobispo Ted Scott".
---------------
Las opiniones expresadas en las Crónicas del CMI no necesariamente reflejan posiciones oficiales del Consejo. Este material puede ser reproducido libremente dando el debido crédito al autor.