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Isaías 11:1-9, Ezequiel 36:24-28

Kyung-Taek Ha

Saldrá una vara del tronco de Isaí; un vástago retoñará de sus raíces y reposará sobre él el espíritu de JHWH: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de JHWH, Y le hará entender diligente en el temor de JHWH. No juzgará según la vista de sus ojos, ni resolverá por lo que oigan sus oídos, sino que juzgará con justicia a los pobres y resolverá con equidad a favor de los mansos de la tierra. Herirá la tierra con la vara de su boca y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus caderas, y la fidelidad ceñirá su cintura. - Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará. El becerro, el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca pacerá junto a la osa, sus crías se recostarán juntas; y el león, como el buey, comerá paja. El niño de pecho jugará sobre la cueva de la cobra; el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento de JHWH, como las aguas cubren el mar. (Is 11:1-9; texto de la Biblia en la traducción de Reina-Valera [Edición de estudio, 1995], cambiando de Jehová a JHWH el nombre de Dios)

Y yo os tomaré de las naciones, os recogeré de todos los países y os traeré a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia y seréis purificados de todas vuestras impurezas, y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis estatutos y que guardéis mis preceptos y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios. (Ez 36:24-28)

Isaía 11:1-9

Cuestión 1: Introducción (¿De qué trata el texto?)

Is 11,1-9 es un conocido texto y contiene, junto a Is 9,1-6, profecías mesiánicas. En Is 11,1-9 aparece la esperanza en la justicia y en un reino de paz que será establecido por un futuro rey universal, el "Mesías". Cuando se aborda este texto se habla, generalmente, de una esperanza escatológica. Pero ¿qué se oculta tras el término "escatología"? No se trata aquí de una visión del más allá, sino de la esperanza de un futuro tiempo de salvación. Se trata de un futuro transformado en relación con el presente, que se hace realidad por medio del gobierno de un nuevo soberano. Pero, aunque parezca una promesa de futuro, sus efectos comienzan ya en este mundo.

Cuestión 2: Explicación del texto (¿Qué significa cada cosa?)

  1. En Is 11,2 se presenta la esencia de un soberano esperado. El nuevo soberano no está cualificado por un linaje noble como el de los reyes, sino por el espíritu de YHWH. Aquí se enumeran tres pares de cualidades que lo describen con más precisión: sabiduría e inteligencia, consejo y poder, conocimiento y temor de JHWH. Los dos primeros pares de características pueden ser también cualidades habituales de un rey ideal. Es necesario que presente estos rasgos para ejercer con rectitud su cargo. Para la función de juez del rey se requieren las características de sabiduría e inteligencia (p.ej. Salomón en 1 R 3,9). Para solucionar sus asuntos internos y externos el rey precisa la facultad de consejo y poder con el fin de poder hacerse cargo de las situaciones, trazar planes y tomar las correspondientes decisiones. Lo extraordinario de este futuro soberano se encuentra, sin embargo, en el tercer par de cualidades. Esta pareja de palabras no se incluye entre los elementos relacionados con la idea tradicional de un rey. Se trata del conocimiento y el temor de JHWH. Con ellas se describe la actitud vital básica hacia JHWH. El profeta Oseas, por ejemplo, define el conocimiento de Dios como el proceso decisivo en la relación entre el hombre y Dios (cf. Os 2,22; 4,1.6; 6,6). Y en la sabiduría israelita el temor de JHWH se presenta como el fundamento de todo comportamiento humano (cf. Pr 1,7; 9,10; 15,33; Jb 28,28). Aquí se encuentran las palabras conocimiento y temor de JHWH en su unión más íntima. Por tanto, se puede deducir que el nuevo soberano no solo conoce la voluntad de Dios, sino que, en virtud de su cargo, también la ejerce en el temor de Dios.
  2. En Is 11,3-5 se describe la acción del soberano esperado. Quien ejerce su autoridad bajo la acción del espíritu de Yahvé es un soberano que vela por la justicia. Gobierna su reino de modo muy distinto a como lo harían los hombres. No está condicionado por lo que ven sus ojos y escuchan sus oídos. Aquí aparece una transformación del uso de la fuerza. La fuerza del futuro soberano no se emplea ya con fines militares, sino para establecer la justicia. Su justicia se hace realidad al ayudar a los débiles a alcanzar sus derechos. De acuerdo con la imagen de Dios del Antiguo Testamento, aboga, como defensor de los pequeños (cf. Sal 9,10; 68,6; Jb 5,15s.), por los derechos de los pequeños y los pobres. Su labor se realiza de modo sorprendente con la "vara de su boca" y el "espíritu de sus labios." Las metáforas expresan el poder y la autoridad de las palabras del nuevo soberano. Las cualidades de su palabra se ponen de manifiesto en el contexto de sus actuaciones proféticas: a través de la palabra de la boca (del profeta) JHWH mata a los impíos (Os 6,5). JHWH hizo la boca de su siervo como una espada afilada (Is 49,2). La palabra de JHWH quebranta la piedra como un martillo (Jr 23,29). Al contrario que en un rey tradicional, las armas del nuevo soberano no son ni espada ni lanza, sino el poder de la palabra. Esto, sin embargo, sólo ocurre cuando su palabra descansa en la autoridad de Dios y él se encuentra bajo la acción del espíritu de JHWH. La justicia y la lealtad son, por tanto, los atributos por los que se le puede reconocer.
  3. En Is 11,6-9 se presenta el reino de la paz como una consecuencia de la acción del nuevo soberano. Aparece como la meta de su gobierno. En la descripción se muestra la paz entre el animal y el animal, así como entre el hombre y el animal. Las acciones de su gobierno no sólo atañen al ámbito humano, sino que se extienden al ámbito de toda la naturaleza. No obstante, hay que observar que la representación de la "paz animal" no constituye un aspecto marginal idílico de un programa político, sino que es el elemento fundamental de ese programa. Es digno de atención el rasgo distintivo que se halla en el papel y las relaciones de cada animal. El cordero le ofrece hospitalidad al lobo y el leopardo encuentra cobijo junto al cabrito. Los animales salvajes se hacen amigos de los mansos. Y todos son guiados por un niño. Las imágenes no muestran sólo una armonía pacífica entre los animales, y entre los hombres y los animales, sino que también muestran la relación invertida entre los débiles y los fuertes. Esta inversión, al contrario que en la situación presente, también se pone de manifiesto en el juego del niño de pecho y del recién destetado con la serpiente y el león, que come paja como el ganado. Aquí se encuentran nexos de unión con la historia primitiva (Gn 1-2), donde el hombre y el animal actúan como compañeros. El dominio del hombre sobre la Tierra y los animales se lleva a cabo sin derramamiento de sangre. A ambos, hombre y animal, sólo se les ofrece alimento vegetal (Gn 1,29 ss.). De esta manera, la cesación de la dinámica de devorar y ser devorado de las imágenes de los vv. 6-8 (cf. también Is 65,25; Os 2,20<18>), sugieren un deseo de regreso al paraíso terrenal. El reino de la paz no se hace realidad por no existir enemigos, sino porque la enemistad entre grupos completamente diferentes se ha disuelto. La solución no es el exterminio de los animales salvajes, sino alcanzar la paz esperada por medio de una transformación deseada. Por ello ya no se experimenta o inflige ninguna maldad en el monte sagrado de JHWH. Esta es la señal de la consumación del conocimiento de JHWH.

Cuestión 3: Objetivo (¿Qué se espera, por tanto, de nosotros?)

El futuro soberano se presenta como garante de la justicia, lo que se refleja en una singular inclinación hacia los pobres y los débiles. Como manifestación de esta justicia se nos presenta un reino de paz entre el animal y el animal, y entre el hombre y el animal. La paz presupone la justicia, y la justicia se orienta de acuerdo con la paz. Pero lo decisivo es aquí, cómo se establece el reino de la paz. La paz no se consuma mediante la eliminación del enemigo, sino con la cesación de la enemistad. La transformación de los animales salvajes (de los fuertes) es la condición previa fundamental para alcanzar el reino de la paz. Las razones básicas y las intenciones principales del reino de la paz tienen dimensiones sociales y políticas. La cuestión acerca de la viabilidad de esta esperanza no se considera aquí. No se trata de que el león coma paja como el buey, sino en qué modelo de relación entre el débil y el fuerte se manifiesta el reino de la paz y qué actuación presente se ajusta a esa esperanza de paz. Sí, el indicativo de la promesa debe transformarse en el imperativo de la decisión.

Ezequiel 36,24-28

Cuestión 4: Introducción (¿De qué trata el texto?)

El comportamiento impuro de Israel ha provocado la expulsión fuera de su tierra. Pero su destierro ha traído como consecuencia la profanación del nombre de Dios entre los paganos. Para defender su propia honra JHWH decide el regreso de Israel a su tierra. JHWH le concede al pueblo de Israel un nuevo futuro, a pesar de no haberlo merecido.

Cuestión 5: Oración (¿Cómo puede comenzar un nuevo futuro?)

Un nuevo futuro comienza con la renovación de un pueblo, lo que garantiza la permanencia duradera en su tierra. La renovación se lleva a cabo en tres fases. 1) La primera fase es la purificación de toda impureza. El acto de purificación de JHWH se ilustra como un ritual del sacerdote (Lv 14,51 ss.; cf. Nm 19). Rociando con agua pura a cada miembro del pueblo, éstos quedarán purificados de toda impureza. 2) La segunda fase es concederles un corazón nuevo y un nuevo espíritu. El nuevo corazón se describe como un corazón de carne en contraposición al corazón de piedra. El corazón endurecido del pueblo se transforma por medio de la acción de JHWH en un nuevo corazón, dispuesto a escuchar y aprender los mandamientos de Dios. 3) La tercera fase es el derramamiento del espíritu de JHWH. Así se completa la renovación del pueblo. El espíritu de Dios es una fuerza renovadora y un poder creador de vida (cf. 1S 10,6 ss.; Is 32,15). Él guía a los hombres hacia la unión con la esencia y la voluntad de Dios. JHWH vierte su espíritu en el interior del hombre para que le pueda obedecer. No es el suceso aislado, sino la permanencia duradera del espíritu la que configura la vida humana según los mandamientos de Dios (cf. Is 11,2). Esto también hace posible la verdadera comunión entre Dios y el hombre como en la fórmula de la Alianza. Oremos, pues, por un nuevo futuro: ¡Ven, Espíritu Santo, y renuévanos!

Introducción al estudio bíblico

El estudio bíblico se debe estructurar siguiendo las preguntas entre paréntesis. El preparador puede plantear las preguntas correspondientes y explicarlas por párrafos estableciendo un diálogo con los participantes. Tras la pregunta V el estudio bíblico se completa con una oración por el derramamiento del Espíritu para un nuevo comienzo individual o del grupo.